Roberto Carlos, el Rappi que está a punto de ganarse Yo me llamo

Fuente: las2orillas.co

Nació en Angelópolis y a los 20 años se fue a probar suerte a Medellín. Allí trabajó en lo que le tocó pero nunca abandonó el sueño que tenía de niño: ganarse la vida con la música.

Cuando Luis Alberto Sánchez se presentó en Yo me llamo todo Angelópolis se paralizó. Cuando Jessi Uribe se rindió a los pies de su interpretación de Cóncavo y Convexo el pequeño pueblo antioqueño estalló de júbilo. Los únicos que no sabían nada eran sus papás, Don Alberto y Doña Sor Teresa quienes viajaban en ese momento a Medellín ignoraban lo que había hecho a su hijo. Cuando llegaron a la casa de Luis Alberto en Itagüí él los sorprendió con este vídeo de su presentación. Aunque ninguna peluca le quedó bien, aunque los nervios lo devoraban, hizo erizar a los tres jurados, incluido la siempre exigente Amparo Grisales. Imitaba a un artista brasileño pero ni siquiera sabía hablar portugués. Sus papás, emocionados, lloraron. Luis Alberto se llamaba Roberto Carlos.

Conoció al cantante brasileño en el 2015, cuando a los 17 años era el profesor de técnica vocal de la Casa de la Cultura. Una compañera mucho mayor que él le mostró Cama y Mesa, Amigo, Detalles, todos las baladas que cincuenta años después de su creación siguen estando dentro de la piel del pueblo latinoamericano. En el 2017 quiso probar suerte en Medellín y por eso se fue a vivir a las afueras, al apiñado municipio de Itagüí. Desde esa fecha a intentado hacer de todo para sobrevivir, incluso a comienzos del año pasado trabajó en Rappi. Sin embargo nunca perdió la fe, sabía que algún día la música lo sacaría de la pobreza.

Su papá Alberto tenía un grupo de música de antaño llamado Los ángeles del Sur. La primera vez que Luis Alberto tocó con ellos tenía nueve años. Su papá había organizado un concierto para la gente de la urbanizacón Horizontes en la terraza de su casa pero el baterista se enfermó. El niño sabía varias canciones que tocaban Los Ángeles así que se aventó. Desde entonces formó parte de la agrupación. No necesitó estudiar música porque la tenía en la sangre.