Media Medellín no resistiría un terremoto

Noticia tomada de periódico El Colombiano.

En Medellín tiembla todos los días y las montañas les recuerdan a geólogos y expertos en sismos que esta tierra, la antioqueña, ha sufrido grandes terremotos.

La cercanía al anillo del fuego o a dos placas tectónicas que chocan, la de Suramérica y la de Nazca, soportan la premisa de amenaza sísmica, que según investigaciones académicas e informes del Servicio Geológico Colombiano, para la ciudad es de nivel intermedio.

El tema se está tratando en todo el Valle de Aburrá sin tabúes, aunque autoridades e investigadores dejan claro que no quieren generar pánico.

Ana Beatriz Acevedo, docente e investigadora de la Universidad Eafit, revela que el 50 % de Medellín y su área metropolitana revisten un riesgo de colapsar ante un movimiento de tierra superior a una magnitud de 6.

Considera, ciñéndose a sus investigaciones sobre el tema, que las laderas, al estar en suelos que no son precisamente rocosos, son más sensibles a los temblores de la tierra. En cambio, las viviendas que están en los bordes del río, sobre suelo de roca, no sentirán tan fuertes los sismos.

“Gran parte de la ciudad está en suelos que no son roca, es decir, que van a ser más sensibles y se sentirá más un terremoto”, apunta.

Incumplen con las normas

Esa vulnerabilidad en la mitad del territorio, según Acevedo, se da por procesos inadecuados de construcción de edificios donde, por ejemplo, un albañil es quien calcula vigas y columnas y levanta las estructuras. También, en algunos casos, se utilizan materiales de mala calidad.

“Tenemos resultados que nos certifican que más del 50% de la ciudad son viviendas de mampostería no reforzada, hechas en ladrillo, los muros son los que soportan las cargas y no tienen acero, no hay columnas. Este sistema estructural está prohibido por la norma en zona de amenaza media y alta como Medellín”, asevera, y destaca que esas anomalías se presentan, principalmente, en viviendas viejas.

Para dimensionar el riesgo que tiene la ciudad, por los posibles efectos de un terremoto, Acevedo relaciona la capacidad de las estructuras existentes para resistir fuerzas sísmicas: “Un edificio que tiene normas y materiales que cumplen, resistirá. Si se trata de una casa levantada mediante un proceso de autoconstrucción, lo más probable es que sufra”, aclara.

Al igual que Acevedo, Catalina Yepes, ingeniera civil con especialización en estructuras, e investigadora en temas relacionados con sismos de la Universidad Nacional, sede Medellín, se muestra preocupada por la persistencia en la utilización de mampostería no reforzada en la construcción, lo que aumenta el riesgo de colapsos.

“Es importante que la sociedad adopte las normas de manera estricta. Aunque hay edificios que cumplen estándares internacionales, se sigue construyendo de manera informal y no se regulan muchas edificaciones. La mampostería no reforzada es predominante en Antioquia y esta es vulnerable”, recalca.

En Medellín, como en Colombia, se presentan a diario terremotos, muchos que al ser profundos y alejados de cascos urbanos no impactan poblaciones. El país está en una zona (anillo del fuego) susceptible de estos fenómenos y que también integran Chile, Perú, la Costa pacífica de EE. UU., Japón y pasa a Indonesia y Nueva Zelanda.

“Nosotros (Colombia) estamos en una sismicidad compleja. Por lo general, estos terremotos son de movimientos circulares”, subraya.

Una de las zonas de amenaza en Antioquia es la que comprende el sistema de fallas conocido como Romeral, que toca algunos lugares del noroccidente del Valle de Aburrá y el occidente del departamento. En el territorio nacional, de acuerdo con Yepes, la sismicidad más frecuente se da en el nudo de Bucaramanga, que es profunda. “No son movimientos definidos”, dice.

No estamos bien preparados

La amenaza sísmica que presenta Medellín, establecida en un nivel intermedio (ver gráfico) no es la más alta del mundo y tampoco del país, pero significa un riesgo y aquí no construimos teniendo en cuenta ese riesgo.

Así lo explica el profesor Juan Diego Jaramillo, experto en sismos de la Universidad Eafit, y quien atribuye a ese riesgo una “peligrosa mezcla de edificaciones viejas y pobreza”.

“Tenemos normas para construcción sismorresistente apenas desde 1984, problemas de pobreza que hacen que esas normas no se cumplan, porque la gente tiene otras necesidades, y falta autoridad para hacer cumplir las normas y hay que tener con qué cumplirlas, eso cuesta dinero”, establece.

Jaramillo advierte que en la ciudad no estamos bien preparados para afrontar los riesgos ante un sismo, a pesar de que se conoce bien la amenaza (ubicación de las fallas). Destaca que la norma está actualizada con respecto a parámetros internacionales.

“No hay que ser experto. Alguien camina por la ciudad y deduce que puede pasar algo grande”, enfatiza.

El Área Metropolitana del Valle de Aburrá (AMVA), autoridad ambiental de esta región, viene avanzando en un plan de riesgo sísmico.

Al respecto, María del Pilar Restrepo, subdirectora ambiental de la entidad, explica que el plan consiste en una serie de acciones en el corto y mediano plazo, para que los municipios se desarrollen armónicamente, pero que haya una estrategia que les permita responder ante un evento.

“Hacemos estudios técnicos en las fallas e instrumentación sísmica con el Sistema de Alertas Tempranas (Siata). La preocupación es con las viviendas residenciales, muchas que están en zonas de alto riesgo que no cumplen con especificaciones de sismorresistencia”, señala Restrepo.

El AMVA, además, justifica la pertinencia del plan metropolitano de riesgo sísmico en el escenario que, de ocurrir un sismo, se afectaría la región en movilidad, conectividad y servicios públicos, entre otros temas.

Cali y Pasto con más riesgo

La investigadora Ana Beatriz Acevedo, apunta que al estar Cali más cercana a la costa Pacífica tienen más probabilidad de que sufra sismos de gran proporción.

Como el Valle del Cauca, Chocó, Nariño y Cauca también son propensos, en mayor medida, a terremotos de magnitudes superiores a 8.

Por el contrario, añade Acevedo, Guaviare, Puerto Carreño, Mitú, Leticia, Barranquilla, Cartagena y Valledupar tienen la amenaza más baja.

“El 87 % de la población colombiana está en zonas de amenaza sísmica media o alta, esto porque la mitad del país está en cuatro departamentos: Antioquia, Valle, Cundinamarca y Santander. Cali tiene sismos más seguidos y grandes, pero en las otras también ocurre”, afirma Acevedo.

En temas de prevención, la pauta en el país la ha marcado Bogotá, según coinciden Acevedo y Restrepo.

Allí se emprendió un proceso de identificación de zonas de riesgo y se inició la ejecución de un plan de reforzamiento de estructuras que incumplían la norma de sismorresistencia nacional, inicialmente en estaciones de bomberos y centros médicos.

En Medellín quieren recuperar el tiempo perdido y no pecar por lo inusual de estos eventos, de los cuales se tiene poco registro, el último en 1992 y que dejó un centenar de viviendas destruidas.