Ismael Miranda “El Niño Bonito de la Salsa”

Nació en el pueblo de Aguada, Puerto Rico el 20 de febrero de 1950. Cuando cumplió 4 años sus padres se  mudaron a Nueva York, buscando un mejor futuro. “Vivíamos en un barrio muy pobre donde se instalaron por esa época muchos puertorriqueños. El entorno no era el mejor. Crecí en medio de malandros, drogadictos y delincuentes. De hecho, fui malandro o pandillero. Eso era lo que había allí”, cuenta Miranda.

“Mi padre se ganaba 60 dólares al mes en una fábrica y se gastaba la mitad comprando discos (LPS). Era un fanático de la  música. Yo comencé cantar desde que salí del vientre de mi madre (risas) y desde los seis años me ganaba la vida pelando cebollas. Después vendía mantecados (helados) en los teatros”.

Miranda sentía por dentro que la vida le tenía algo mejor; aunque, para lograrlo, Dios le puso un sinnúmero de pruebas para endurecer su carácter.

Cuando tenía 15 años, estando en el bachillerato, agredió a uno de sus profesores.

“Resulta que el profesor había abusado de una niña y eso me dio mucha rabia, al punto que fui  donde él y lo enfrenté a golpes. Pasó lo que tenía que pasar: me expulsaron del colegio. Y te puedes imaginar cómo quedaron mis padres con esto. Yo sabía que había cometido un error muy grave y que tarde o temprano tenía que enmendarlo”. (Fuente periódico El Universal)

Cantante y pionero de la salsa que desde muy temprana edad demostró interés por la música, tanto que a los 11 años ya formaba parte de grupos de cantantes llamados The 4 J’s y Little Jr. and the Class Mates. Participó con ellos en varias actividades, incluyendo una de las primeras ediciones del espectáculo que celebraba Jerry Lewis para la Distrofia Muscular, en Palm Gardens.

Miranda tuvo un gran interés por el género afroantillano, formando así parte del sexteto Pipo y su Combo y del grupo Andy Harlow y su Sexteto, allí cantó y tocó conga.

En 1967, siendo aún un adolescente, realizó su primera grabación discográfica con Joey Pastrana titulada Let’s Ball sacando su primer éxito radiofónico, con “Rumbón melón”.

El álbum Let’s Ball marcó un hito en la historia de la salsa con el tema “Rumbón melón”, el primer éxito de Miranda como cantante. Pero había un detalle: nunca le dijo nada a sus padres respecto de esta grabación. Un día se presentó en su casa con el disco y le dijo a su papá que lo pusiera en el equipo de sonido.

El viejo escuchó la orquesta, donde una voz joven soneaba y le ponía sabor. Hasta que llegó el momento más emotivo de esa escena. El adolescente le dijo: “Papi, el que está cantando ahí soy yo”. Y le señaló la fotografía de él que estaba al respaldo del LP.

En ese momento le exclamó a su progenitor: “¡A partir de hoy el mundo es mío!”. El tema “Rumbón melón” señaló el camino de cómo se debería tocar la salsa en Nueva York. Muchas orquestas de esa época tomaron esa  línea en cuanto a arreglos. Por eso esta pieza es considerada como antológica en el movimiento de la salsa. (Fuente periódico El Universal)

Larry Harlow el Judio Maravilloso,  recluta a Ismael Miranda en su orquesta, gracias a las buenas actuaciones que realizó con Andy Harlow; siendo “El Exigente”, el primer álbum que graba con ellos, fue tanta la acogida del público, que en 1968, Larry lanza una nueva producción titulada Orquesta Harlow presenta a Ismael Miranda; llegando así más éxitos como Electric Harlow, Tribute to Arsenio Rodríguez, Harlow’s Harem, Abran paso y Oportunidad.

Junto a Larry Harlow, Miranda también dio sus primeros pasos en la composición, compartiendo créditos con éste en los temas “ La Revolución”, “Guasasa”, “Arsenio”, “El Malecón” y “Lamento Cubano”, entre otros.

En su llegada a la Fania All Stars con apenas 18 años se convirtió en el cantante más joven de los que componían este grupo,  allí fue donde surgió su apodo “El Niño Bonito”.

Cuenta Ismael que cuanto comenzó con la Fania, un día llegó tarde a un ensayo y Johnny Pacheco le dice: ¡Qué bontio, ¿eh?¡ y esa noche lo presentó como “El Niño Bonito”.

En 1973 en pleno auge de la salsa,  Miranda comenzó a trabajar con su propia agrupación, La Orquesta Revelación, lanzando al mercado los álbumes: Así Se Compone Un Son Y Ahora Sí. Luego continúan los éxitos con temas como «La cama vacía», «La copa rota», «Borinquen tiene montuno», «Como mi pueblo», «No me digan que es muy tarde» y «Las cuarentas» le ganaron amplia difusión en cadenas de radio.

Como compositor se anotó éxitos como «Señor sereno», «Abran paso», «Así se compone un son», «Lupe, Lupe» y «Pa’ bravo: yo», esta última popularizada por el sonero cubano Justo Betancourt.

En la década de 1980 grabó varias producciones con su sello discográfico independiente. Grabó en 1984 con el prestigioso conjunto cubano Sonora Matancera para su vieja casa discográfica Fania. En 1986 su álbum Versos de Nuestra Cultura, junto al cantautor José Nogueras, fue uno de los grandes aciertos de la temporada navideña de ese año.

En 1988 anunció su intención de retirarse de los medios artísticos. Pero esa idea nunca llegó a cristalizarse.

Entrados los años 90, Ismael ha grabado con su propio sello discográfico, IM Records, y con la compañía RMM. Y en las postrimerías de la década su unión a Andy Montañez en un proyecto discográfico de bolero del ayer, ha dado ya tres exitosas producciones en suelo nacional.

Durante la trayectoria de su gran carrera, Miranda ha grabado más de 20 discos y ha cantado con artistas notables de la talla de Nicky Marrero, Héctor “Bomberito” Zarzuela, Reinaldo Jorge, Ismael Quintana, Willie Colón, Ray Barreto y Luis ‘Perico’ Ortiz.

https://www.youtube.com/watch?v=mMPPPR66nJA